En este mundo repleto de placeres y oportunidades la instancia que se encarga de preservar el equilibrio universal no tuvo mejor idea que imponer una figura sempiterna y eternamente presente para todo hombre: la suegra.
Los gringous le dicen mommy por obligacion, los mexicanos nos encerramos en el "señora," o cuando uno ha hecho algo bueno en alguna otra vida (o fuimos suegras) nos toca hablarles de tú y reirnos cuando se le salen arroces por la nariz de la risa después de escuchar un chiste mientras come Yakimeshi.
Su papel es fastidioso por antonomasia, su deber es el de supervisar, criticar , regañare e inevitablemente apoyar.
Un comentario de suegra pasa primero por un filtro: el análisis. ¿Hay mensaje escondido? ¿Qué pretende? ¿Me interesa lo que dice? ¿Asiento con la cabeza pensando en un partido de lacrosse de la liga preparatoriana canadiense? ¿Qué se trae? En seguida, si el comentario merece atención, hay que desafiarlo. Uno siempre tiene algo de sarcasmo guardado para el momento, pensando enla venganza expédita de su ninja personal a cargo de hacer justicia: la esposa.
-La anatomía de la esposa requiere de un seguro de vida obligatorio, el cual no tengo-
En caso de que el comentario sea o parezca constructivo hay que hacerle ver que uno lo acepta tan sólo bajo una protesta y pensando en la resistencia y la desobedencia civil (se puede bloquear la entrada al baño por dos horas, o hacer huelga de hambre por 30 minutos.)
El último paso es ignora el consejo y/o comentario en su totalidad, asegurando una
cascada de comentarios al respecto de dicho comentario por los siguientes 6 meses y varias sesiones deliciosas con la esposa para hablar de los sentimientos por espacio de seis horas.
En cuanto a suegras yo he tenido la suerte de algunos perros (muy afortunados.) Mi novia de la adolescencia era huérfana, por lo tanto el contacto se limitaba a recibir diario mensajes del mas allá diferidos con mi entonces novia en franca posesión. Ya casado mi suegra es divertida, aunque busca cumplir cabalmente su papel.
Este diez de mayo, querido lector, gánese el favor efímero de su esposa y una sonrisa simpática de la suegra y regálele un ramo de flores.
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