Hay muy pocas aflicciones humanas que tengan el poder destructivo de la adicción.
El origen es incierto y siempre lo será para todo aquel que la sufre; multifactorial es el término utilizado por médicos, terapeutas y estudiosos del tema.
Expresión elegante para decirte que no tienen explicación definitiva o satisfactoria de las causas. En realidad, conocer el motivo importa muy poco, el caso es que es la mano que te repartieron en el juego.
Lo único que ya está estipulado hace décadas es que es una enfermedad, lo cual no es consuelo, ayuda o aproximación a una solución, pues otra de sus características es su calidad de incurable.
El adicto propiamente, no es la victima exclusiva, lo son todos aquellos que lo rodean y se ensaña con particular furia de quienes le quieren o les importa.
Es dependencia, es esclavitud, es una extensísima condena “Cadena Perpetua”.
Tiene como raíz primordial una incapacidad paralizadora en el manejo de la realidad, la responsabilidad, la madurez, en corto: la vida y sus consecuencias.
El uso de sustancias que alteran la percepción y la conducta es en definitiva un paliativo, un recurso de supervivencia, la enfermedad es esa incapacidad frente a la existencia y su precio.
Pero no es, afortunadamente, un callejón sin salida, el que se aferra a la pretensión de transformarla, de liberase, lo logra las mas de las veces, dado un genuino deseo de lucha y los caminos apropiados de ayuda.
La recuperación colectiva es en verdad efectiva, los adictos son los mejores consejeros de si mismos.
Es sin duda una enfermedad arrolladora y que toca por desgracia, intereses económicos y modifica drásticamente la dinámica de la sociedad en general.
Pero la solución esta al alcance de cualquiera y además, es gratuita.
El origen es incierto y siempre lo será para todo aquel que la sufre; multifactorial es el término utilizado por médicos, terapeutas y estudiosos del tema.
Expresión elegante para decirte que no tienen explicación definitiva o satisfactoria de las causas. En realidad, conocer el motivo importa muy poco, el caso es que es la mano que te repartieron en el juego.
Lo único que ya está estipulado hace décadas es que es una enfermedad, lo cual no es consuelo, ayuda o aproximación a una solución, pues otra de sus características es su calidad de incurable.
El adicto propiamente, no es la victima exclusiva, lo son todos aquellos que lo rodean y se ensaña con particular furia de quienes le quieren o les importa.
Es dependencia, es esclavitud, es una extensísima condena “Cadena Perpetua”.
Tiene como raíz primordial una incapacidad paralizadora en el manejo de la realidad, la responsabilidad, la madurez, en corto: la vida y sus consecuencias.
El uso de sustancias que alteran la percepción y la conducta es en definitiva un paliativo, un recurso de supervivencia, la enfermedad es esa incapacidad frente a la existencia y su precio.
Pero no es, afortunadamente, un callejón sin salida, el que se aferra a la pretensión de transformarla, de liberase, lo logra las mas de las veces, dado un genuino deseo de lucha y los caminos apropiados de ayuda.
La recuperación colectiva es en verdad efectiva, los adictos son los mejores consejeros de si mismos.
Es sin duda una enfermedad arrolladora y que toca por desgracia, intereses económicos y modifica drásticamente la dinámica de la sociedad en general.
Pero la solución esta al alcance de cualquiera y además, es gratuita.

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