Monday, 1 October 2007

El desodorante

El ser un hombre facilita la decisiòn tan crucial de escoger un medio para evitar la pestilencia nauseabunda que representa andar por la vida oliendo al sudor y almizcle que secretamos por las axilas.

El género masculino no tiene como opción el rasurarse las alitas (a menos que estemos cerca del dia de San Valentín y Ud. sea el Dr. Z) por lo tanto la presentaciòn en roll-on se convierte en un tormento porque la maldita bolita se convierte en una verduga arrancadora de pelos, y ello es tal vez peor que vivir en Bosnia, aparte del hecho que los aromas disponibles en esta presentaciòn van del "Viento Delicado" hasta "Profesía Marroquí," no muy heróicos si uno no canta "Dancing Queen" en la regadera.

La opción del Stick o barrita es muy cómoda pero fugaz. Difícilmente pasa uno del medio día sin notar un olor a sardina putrefacta.

El spray, sin embargo, se puede usar en el pecho y la palda de igual manera que en las axilas. Te da un aroma que dice a los demas (en especial a la pareja) "Hey I Care!"

Por las razones arriba citadas, la mejor opción es el spray.

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