Wednesday, 4 July 2007

El Muay Thai

El ser hombre conlleva ciertas responsabilidades. Estas responsabilidades de género incluyen olvidar cumpleaños, nunca pedir direcciones para llegar a algun lado, oler la ropa interior antes de ponersela y engancharse en secuencias dudosas de saludos tribales al encontrar a otro compañero hombre. Otra responsabilidad ineludible es la de profesar devoción por el Kung Fu, el Karate o mejor aún, el Ninjitsu. Tal devoción se extiende a las luminarias del género.

My contacto con esas disciplinas se limita a la lectura, sobre todo lo relacionado con samurais, en ver películas de el maestro Bruce lee, Jackie Chan, Jet li, y demás. Por otro lado estan los movimientos ninja en el trasero de mi esposa acompañados de chillidos que muchos podrían calificar de poco masculinos (mi esposa, entre ellos.)

Hay un arte maricial que se separa de casi todas las demás: el Muay Thai. Originario de Tailandia, esta disciplina no tiene alguna filosofía subyacente. El objetivo es muy claro: neutralizar al oponente imediatamente de una manera contundente y brutal, conllevando fracturas y sangrado profuso.
En la versión organizada de este deporte no hay nada de protección. Las patadas en la cabeza son perfectamente válidas, igual que los codazos en la nariz. Al inicio de un encuentro los contendientes se golpean el uno al otro espinilla contra espinilla, infundiendo miedo hasta en el público. Hay ocasiones en las que uno de los dos acaba con una fractura expuesta de tibia y peroné al patear.
El idolo de este deporte se llama Samart Payakaroon y es bárbaro en un sentido espartano.
Cuando ha habido confrontaciones interdisciplinas (karate, kung fu, tae-kwon-do, kempo, capoeira, etc. contra muay thai) estas generalmente acaban en algunos segundos con un knock out contundente.

Disfrute del morbo.


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